Dijiste que te quedarías, que no había motivo para marcharte,
que este era tu lugar para vivir toda la vida,
que la ultima estación estaba preparada para recibirte…
Que el ocaso nos alcanzaría tomados de la mano
y que tu vientre crecería dándome el fruto
que tantas noches busque en mis poesías…
Y te fuiste…
Yo escuche cuando lo decías…
Dijiste que el mundo era tuyo y mío…que conquistaríamos el infinito
y que nadie jamás me haría sentir sed de amor en mi vida….
Escuche y tengo testigos de eso…
Y ahora mi vista se nubla de dolor y soledad…
Dijiste que nuestro amor seria único, que navegaríamos
por los cimientos del horizonte en una humilde barcaza,
desnudos para siempre…
Que los mares soportarían nuestras locuras y que al abrigo de tus senos,
encontraría suficiente garantía de tus palabras…
Yo presentí que era cierto, demasiado, cuando lo decías…
Me envolviste entre tus manos con suaves caricias
que incentivaban mi deseo y mi lujuria…
Y escuche cuando decías y repetías hasta el cansancio
que eso me pertenecía, que nadie me lo quitaría…
Y hoy remuevo entre los escombros de mi alma
buscando en la caja negra el testimonio
de tu absoluta verdad a mis sentires…
Me dijiste que el cielo esperaba por nuestro juramento,
y que los Ángeles del Paraíso serian cómplices
de nuestro profundo anhelo de llegar a la eternidad felices…
Yo estoy seguro de haberlo escuchado, de haberlo sentido…
Estoy seguro que tus promesas fueron dichas, formuladas…
Que no fueron nada más que un viento que rozo mí sentidos…
Pondré de testigo a la humanidad que fue cierto,
y que no fue una aventura como otros dijeron…
Y además porque yo lo escuche…y yo lo sabía…
Te escuche decirlo, y se que no me mentirías…
Tanto decirlo para mi mismo que lo creo
y aunque la distancia me mantenga a sosiego
se que fue cierto…y aquí espero…
que este era tu lugar para vivir toda la vida,
que la ultima estación estaba preparada para recibirte…
Que el ocaso nos alcanzaría tomados de la mano
y que tu vientre crecería dándome el fruto
que tantas noches busque en mis poesías…
Y te fuiste…
Yo escuche cuando lo decías…
Dijiste que el mundo era tuyo y mío…que conquistaríamos el infinito
y que nadie jamás me haría sentir sed de amor en mi vida….
Escuche y tengo testigos de eso…
Y ahora mi vista se nubla de dolor y soledad…
Dijiste que nuestro amor seria único, que navegaríamos
por los cimientos del horizonte en una humilde barcaza,
desnudos para siempre…
Que los mares soportarían nuestras locuras y que al abrigo de tus senos,
encontraría suficiente garantía de tus palabras…
Yo presentí que era cierto, demasiado, cuando lo decías…
Me envolviste entre tus manos con suaves caricias
que incentivaban mi deseo y mi lujuria…
Y escuche cuando decías y repetías hasta el cansancio
que eso me pertenecía, que nadie me lo quitaría…
Y hoy remuevo entre los escombros de mi alma
buscando en la caja negra el testimonio
de tu absoluta verdad a mis sentires…
Me dijiste que el cielo esperaba por nuestro juramento,
y que los Ángeles del Paraíso serian cómplices
de nuestro profundo anhelo de llegar a la eternidad felices…
Yo estoy seguro de haberlo escuchado, de haberlo sentido…
Estoy seguro que tus promesas fueron dichas, formuladas…
Que no fueron nada más que un viento que rozo mí sentidos…
Pondré de testigo a la humanidad que fue cierto,
y que no fue una aventura como otros dijeron…
Y además porque yo lo escuche…y yo lo sabía…
Te escuche decirlo, y se que no me mentirías…
Tanto decirlo para mi mismo que lo creo
y aunque la distancia me mantenga a sosiego
se que fue cierto…y aquí espero…

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